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martes, 7 de abril de 2015

¿Cómo identificar la violencia hacia la mujer?

 “Llueve copiosamente sobre mi cara y sólo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza.”
Gioconda Belli

El día de hoy tocaremos un tema de gran importancia tanto para hombres y mujeres, que afecta tanto es las esferas sociales, físicas y psíquicas del desarrollo en este caso  especial de las mujeres; nos referimos a la violencia hacia las mujeres. Un problema que afecta a todos y todos debemos ser parte de la solución y ser parte de la solución inicia con estar bien informados y tratar de comprender el problema. 

Mucho se ha hablado del que realiza el acto de agresión, pero qué pasa con la víctima, ¿será consiente de la situación que está viviendo? ¿es parte o no del problema? estas son algunas preguntas que intentaremos responder.

Para iniciar debemos definir a grandes rasgos que es la violencia hacia la mujer, y esto es todo acto cometido hacia el sexo femenino y puede tener como resultado una daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, además de ser un problema de salud pública también es considerado un delito. 

La intensión de le violencia hacia la mujer es debilitar, coaccionar, destruir,   dañar a la mujer y generalmente se realiza mediante un acto físico violento  por parte de la pareja o algún familiar, padre o hermanos entro otros. La vulnerabilidad de padecerla no descarta ninguna etapa de la vida, es decir, se puede presentar se tenga la edad que sea, y en todos los ámbitos, familiares, sociales, laborales entre otros muchos y es recurrente. 

Pero una pregunta sería ¿Por que una mujer que sufre violencia no lo denuncia? y por denunciar nos referimos a hablarlo, decirlo con cualquier persona que sea de confianza o le brinde un soporte emocional, pues una respuesta a esto sería no sabe que tiene esa opción, no se ha dado cuenta que puede salir del circulo de la violencia o bien por otra perspectiva es que posee aspectos inconscientes que la mantienen allí sintiéndose merecedora de la violencia, y podríamos hablar de las relaciones masoquistas, lo que le regresa la responsabilidad a la “víctima” de la violencia que vive, ahora la pregunta la dirijo hacia ti ¿has pensado que te mantiene en una relación donde existe violencia? esto implica que existe un vinculo patológico en la pareja, donde existe por decirlo de alguna manera una ganancia con vivir esa violencia. 

Ahora estimada lectora o lector, te invito a tomarte un momento para meditar si has sufrido violencia o conoces a alguien que la ha sufrido, preguntarte por qué, seguro no encontraras una respuesta inmediata pero el problema se comienza a combatir conociéndonos nosotros mismos y en medida que eso suceda podremos cambiar la situación. 


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Para cualquier duda o asesoría escribe a karen.mustri@gmail.com

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miércoles, 11 de marzo de 2015

Violencia psicológica, ¿que es y como la identificamos?

Para conmemorar el día internacional de la mujer, se realizaron encuestas en el norte del país. Se detecto que un 90% de las mujeres había sido víctima de violencia  en alguna ocasión, sin embargo la violencia psicológica se puede presentar contra hombres tanto como contra mujeres, contra niños así como personas de mayor edad.

Las características de sutileza que puede presentar este tipo de violencia la hacen difícil de detectar, así como peligrosa por las consecuencias que puede ocasionar en la víctima.

¿Qué es la violencia psicológica?

La violencia psicológica es una agresión, realizada de una persona a otra; pareja, familia, en el ámbito laboral, en el ámbito escolar, entre compañeros o amigos; sin que exista contacto o agresión física.  Esto la hace más difícil de identificar, sin embargo tiene los mismos efectos negativos y en ocasiones mayores a otros tipos de violencia, causando una alteración en el autoestima y personalidad de la persona que lo vive. 

La violencia psicológica es la que primero se presenta, generando sentimientos de minusvalía, confusión, la víctima se siente intimidada y deprimida sin saber porqué, asimismo comienza a general estragos en la percepción y la estima hacia uno mismo, haciendo creer a la víctima como "no  merecedora" del aprecio de los demás, culpabilizándola.  Esto genera un circulo que potencializa el efecto de la violencia y la dependencia hacia el agresor.


violencia psicologica

¿Cómo detectarla?

La violencia psicológica puede presentarse de manera activa o pasiva, algunos signos de violencia psicológica son los siguientes.

De forma activa:
  • Comentarios y conductas desaprobatorias. ("Tú no sabes hacerlo")
  • Respuestas sarcásticas y conductas de pseudoaprobación ("Si, tienes toda la razón, no hay problema, yo se que solo lo haces para no quedar mal allá a donde vas, yo soy el que tiene que estar sin ti ")
  • Juzgar, criticar u ofender a la víctima. ("No entiendes lo que digo" "lo haces mal" "eres un inútil")
  • Mandar u ordenar a la víctima que debe o no hacer.  ("Saliendo del trabajo te vienes directito acá" "No irás con tus amigas, no las puedes ver"
  • Ridiculizar y /o burlarse de acciones o comentarios.  ("Ya vieron como no sabe nada")
  • Reprender a la persona por acciones que ha realizado. ("La comida te ha quedado mal!, sabe horrible")
  • Amenazar a la víctima.  ("Cuidadito y te me vayas a otro lado porque no sabes cómo te irá" "Si no haces esto, te dejo")

De forma pasiva :
  • No atender ante las necesidades de la persona (por ejemplo, un adulto mayor con dificultades para trasladarse al sanitario , o tomar los propios alimentos)
  • Hacer caso omiso, o ignorar las respuestas emocionales de la persona, como el llanto o la tristeza.
  • Retirarse en medio de un argumento o discusión.
  • Abandono emocional (Por ejemplo, niños que no reciben atención o afecto de sus padres)

Es importante detectar la violencia  psicológica de manera temprana, pues esta puede escalar y llegar a tener consecuencias muy graves para la persona agredida.


    Psic. Claudia A. Santana Carreón
      
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    viernes, 8 de agosto de 2014

    ACOSO CALLEJERO :LO QUE HAY DETRÀS


    Quise hablar de acoso callejero porque es un tema que me estaban pidiendo que se tratara, primeramente por ser un tema del que se habla poco y segundo por ser un tema que encuentra pocos espacios para ser discutido.
    A muchas personas les parecerá un tema que solamente atañe dentro de ciertos círculos feministas o un tema inexistente o poco relevante en nuestra sociedad, sin embargo que se vive actualmente ante la tasa de feminicidios que se ha incrementado en nuestro país, es una realidad para muchas mujeres por cuestiones cotidianas tienen que transitar a diario en nuestra ciudad.

    Primero determinemos que es el piropo, ya que este suele confundirse bastante con el acoso callejero y si bien en algunos casos tiene relación, no siempre ha sido utilizado en una connotación negativa. Haciendo una búsqueda por la web respecto al tema encontramos miles de páginas web dedicadas a alojar gran cantidad de “piropos”, todas estas páginas tienen como finalidad ser útiles a quienes buscan una herramienta de conquista romántica.
    Hay pocas referencias en la web referente a la relación existente entre el piropo, la violencia y acoso callejero.
    De acuerdo a la etiología griega la palabra piropo tiene origen en el término “pyropus” que a su vez tiene relación con el rojo fuego (pyro),los griegos al parecer utilizaban este término para acuñarlo a piedras preciosas que eran regaladas u obsequiadas a alguna persona con quien tenían un interés romántico.


    Quizás recuerden que en la época de nuestros abuelos y padres era fundamental el proceso de “pretender “ a la persona amada ,era un proceso largo en el que el hombre jugaba el papel y tomaba la batuta de ser conquistador, mientras la mujer tomaba el rol pasivo de “dejarse conquistar” mediante detalles, halagos y por supuesto piropos.
    En esa época la práctica de “piropear “ a alguien era comúnmente vista como algo normal y aceptado, sobre todo si la mujer era particularmente bella para los estándares de esa época; la época de oro del cine mexicano tiene claros ejemplos de este rito de conquista, era bien visto halagar a una mujer incluso desconocida pero con cierta mesura y respeto, siempre este ejercicio de halago era realizado por un hombre cercano hacia la mujer e incluso en algunas ocasiones era tomado como signo de caballerosidad y amabilidad..

    Conforme pasaron los años, los ritos de conquista se fueron transformando; entramos en varias etapas en las cuales ya no se conjugaba el amor romántico las relaciones d pareja acortaban los rituales de conquista, esto resulto en parte positivo ya que también propiciaba que las mujeres tomaran la batuta de como querían iniciar una relación y con quien. Además de que eran participes activas del proceso de conquista.

    A lo largo de estas décadas, la mujer ha ganado preponderancia y respeto en ciertas áreas en las que antes era comúnmente relegadas, una mujer que vive en la actualidad asumirá y llevara a cabo sus relaciones de pareja de manera más autónoma, ya no será el objeto pasivo de los rituales de conquista y tendrá más apertura a manifestar su sexualidad de manera más libre y abierta.

    Con el paso de las décadas la apertura hacia la sexualidad humana es cada vez mayor, hay términos respecto a nuestra sexualidad que ya no son tabús, la educación sexual ha ganado terreno incluso en medios educativos y con carácter preventivo, la mujer ha tomado el control de cómo y hacia donde quiere llevar su sexualidad y sus relaciones de pareja.

    A la par de esta revolución ,la vestimenta ha cambiado ,la gama y variedad de estilos que podemos elegir como mujeres son cada vez más amplios, la mesura es parte del pasado y la comodidad ha ganado terreno como parte de la moda, aun así nos encontramos con una mayor cantidad de trastornos alimenticios como la anorexia y bulimia esto se debe a que desafortunadamente el culto al cuerpo perfecto jamás va a pasar de moda, aun así también nos encontramos que hay mujeres más orgullosas y seguras del cuerpo que poseen y de la manera en que desean vestirse.

    ¿Por qué si como mujeres hemos ganado muchas batallas y hemos logrado igualdad en muchos aspectos de nuestra vida, seguimos siendo objeto de ataque y acoso en las calles?

    Tomemos en cuenta que seguimos viviendo en una sociedad patriarcal, a pesar de los triunfos y derechos que hemos ganado como mujeres, seguimos viviendo en una sociedad con poca apertura hacia ciertos temas del plano sexual.
    El cuerpo sigue siendo para muchos un símbolo demasiado sexualizado, hasta caer en el punto de la morbosidad, seguimos viendo al cuerpo humano como un objeto apegado al sexo.

    Es importante entender que gran parte de la población de nuestro país es católica, la religión católica es una de las más conservadoras respecto a temas referentes a sexualidad, por lo que como sociedad seguimos teniendo problemas para ver un cuerpo desnudo sin darle una connotación pecaminosa o sensacionalista.

    En algunas personas, al carecer del conocimiento adecuado sobre su sexualidad y quizás por prejuicios y tabús, el cuerpo humano se sigue viendo como objeto provocador y tendiente a ser sexualizado, no importa el momento y ocasión.
    El simple hecho de ver o encontrase con la imagen de una mujer amamantado a un bebe sigue siendo un acontecimiento tabú para muchos aunque esto sea algo natural en una relación hijo-madre.

    El humor doble-sentido también juega un papel importante en la idea que tenemos hacia la mujer como objeto sexualizado, la mayoría de las situaciones presentadas en el humor doble-sentido siguen poniendo a las mujeres en papeles poco preponderantes o hasta cierto punto denigrantes.

    Por lo tanto el acoso callejero es producto de ese poco avance que tenemos como sociedad que tenemos referente a nuestras sexualidad, seguimos considerando que la mujer viste para “provocar” ,que el hombre posee de instintos sexuales agudos que le hacen imposible tener control hacia su deseo, el derecho de manifestar gusto o deseo hacia una persona es solo exclusivo del género masculino ya que es natural su búsqueda de presas sexuales de manera abierta, mientras nosotras como mujeres seguimos jugando el papel pasivo de recibir esta examen detenido sobre nuestro cuerpo de manera positiva, puesto que deseemos o no es algo “natural” o propio del sexo masculino.
    El acoso callejero es la muestra más clara de violencia invisible, ya que estamos expresando una agresión directa hacia el espacio personal de una mujer en primera instancia y aún más gravemente estamos violentando su aspecto personal y su libertad de transitar libremente en la vía pública.


    ¿Cómo podemos acabar con el acoso callejero?

    Es complicado puesto que es una práctica tan arraigada en nuestra sociedad; antes que nada la apertura y la educación sexual es importante.

    Redefinir la masculinidad de un hombre no es fácil pues que está supeditada a la educación recibida en su seno familiar y cultura, no relacionada con su desempeño sexual o su dominio hacia el sexo opuesto, definir la masculinidad desde un aspecto de respeto hacia el sexo opuesto y de autoestima hacia sí mismo, una autoestima más relacionada con el valor como persona y no con el aspecto sexual. Romper roles y esquemas tradicionales que han resultado dañinos y desiguales para nuestra sociedad, fomentar la oportunidad de relacionarnos en un plano sexual libre de tabús e ideas erróneas y sobre todo aprender a entender que la calle o el espacio público no solo es de dominio para un sexo, tanto mujeres como hombres tenemos derecho a transitar de manera tranquila y libre.

    EL BULLYING: MITO O REALIDAD.


    En los últimos años el bullying ha cobrado importancia y relevancia como un fenómeno que debe de ser prevenido, esto se debe a la gran cantidad de tragedias que se han dado como consecuencia de estos. Sin embargo aunque existen gran cantidad de campañas preventivas y hay muchísima información que ha podido ser llevada a los espacios educativos para ponerse en prácticas, este fenómeno sigue creciendo de manera alarmante.

    EL BULLYNG o acoso escolar es cualquier tipo de maltrato psicológico y físico perpetrado por un acosador o acosadores hacia una víctima determinada, comúnmente esta situación se da en un medio educativo formal aunque también se puede dar en medios educativos informales, permanentes o semipermanentes. Actualmente este tipo de acoso psicológico se ha traspasado a los medios laborales, posteriormente en otra publicación hablaremos de manera extensa de este fenómeno.


    En nuestra sociedad la violencia como fenómeno sociológico se ha normalizado, los medios masivos de comunicación exponen la violencia física, psicológica y sexual de una manera común y accesible a cualquier persona, si bien los mensajes no son directos existen una gran cantidad de situaciones expuestas en estos medios que exaltan distintos tipos de violencia; también se han incrementado las tasas de violencia doméstica en nuestro país de manera alarmante y las denuncias no son equiparables a la gran cantidad de casos de violencia que se están dando actualmente; por lo cual vivimos una situación en la cual la violencia está presente, insertada en nuestra sociedad como un fenómeno común y presente.

    El entorno escolar es un medio en el que un niño o adolescente pasa no solo gran parte de las horas de su día también es el entorno escolar donde se dan experiencias importantes y trascendentales en la vida de todo niño y adolescente como :las primeras amistades, primeros noviazgos, primeros retos y metas a nivel personal.

    Por lo tanto el entorno escolar es un medio donde se desarrollan gran cantidad de situaciones que pueden afectar o reforzar la autoestima, seguridad y autoimagen de un niño.

     Por desgracia los programas educativos actuales han descuidado la formación ética de los alumnos, temas como tolerancia, respeto, empatía y trabajo en equipo han sido dejados a un lado, puesto se prioriza la formación académica como único medio para alcanzar un aprendizaje optimo y un desarrollo personal. Es importante aclarar esto ya que aunque la formación académica formal es primordial e importante para todo individuo y es la razón por la que un niño entra a un ingreso escolar; el desarrollo emocional y de habilidades sociales positivas en un individuo hace una gran diferencia en sus posteriores años de vida adulta. Un medio escolar de respeto, tolerancia, empatía y trabajo en equipo ayuda de manera importante para evitar fenómenos tan desafortunados como el bullying.

    Aunque parezca increíble, tanto la víctima como el acosador tienen características psicológicas similares: la inseguridad, baja autoestima, autoimagen y en algunos casos provenir de hogares donde la violencia doméstica es algo común y constante potencializan ambos perfiles.
    Dentro del perfil del acosador existe una baja tolerancia a la frustración, además de habilidades sociales escasas para establecer una comunicación sin violencia con sus pares, comúnmente pueden tener un pensamiento prejuicioso producto quizás de una educación, rígida, restrictiva, aparentemente demasiado libre o nula.

    Los acosadores pueden creer que se encuentran en una posición de liderazgo cuando en realidad se encuentran en una posición de poder; una posición de poder más llevada por el miedo o temor, esta obsesión por manejar el poder como medio de coerción o control ante sus pares es producto de su incapacidad de poder manejar alguna situación familiar o personal que los afecta enormemente.

     En contraparte el perfil de la víctima también está provisto de problemas de inseguridad y autoestima, también sus habilidades sociales pueden ser escasas, y se encuentran bajo un tipo de vulnerabilidad que es notoria para el acosador, no en todos los casos puede ser igual pero algún problema físico, “defecto” ante los demás o cualquier otra característica física pueden ser factores que provean de vulnerabilidad a la víctima.

     En algunos casos también el simple hecho de destacar académicamente o encontrarse en una ventaja con respecto a sus compañeros puede ser motivo de acoso escolar.

     Un entorno poco tolerante, hostil, restrictivo o demasiado permisivo puede ser fértil para poder potenciar este fenómeno; si bien los docentes no tienen entera responsabilidad en esto ,son los primeros en encontrar focos de alerta cuando se presenta alguna situación de este tipo, aunque el acoso escolar sea notablemente encubierto.

    Muchas veces el acoso escolar avanza a niveles inimaginables por que las autoridades docentes no toman cartas ante el asunto, en este caso son el primer contacto entre el acosador y la víctima y su manera de manejar la situación puede hacer una diferencia notable.

    Por otro lado el medio familiar también puede jugar un papel importante en este fenómeno, este se debe a que un entorno familiar de confianza, respeto, amor y comunicación puede detectar algún síntoma de acoso escolar por muy pequeño que sea, ya sea que uno de los miembros de la familia sea la víctima o el victimario, por el contrario un entorno familiar hostil, violento y restrictivo puede potenciar a un acosador y vulnerar a una víctima de gran manera.

    La pieza clave para poder fomentar el bullying es la autoestima, una autoestima positiva puede hacer la diferencia, y es que la autoestima no se potencializa de un momento a otro, después de los primeros años de infancia se debe de proveer al niño de herramientas que le permitan amarse, valorarse y respetarse a sí mismo así como a los demás.
    Un niño que ve todos los días una situación de violencia y agresión en sus entorno familiar aprenderá que la única manera de comunicarse es esta, igualmente un niño que sistemáticamente es agredido, violentado y maltratado desde pequeño desarrollara un poco capacidad para amarse a sí mismo y a los otros, además de pensar en la violencia como algo normalizado, haciéndose merecedor de recibir violencia o darla.


     Es importante entender que las secuelas de bullying se traslapa a la vida adulta y en muchos casos que afortunadamente no terminan en tragedia ,el adulto que en su vida adolescente se sufrió bullying o que lo perpetro sufre de problemas de baja autoestima, depresión, problemas emocionales que pueden conducir a trastornos psiquiátricos, depresiones severas e incluso intentos de suicidios.

    Además de que sus relaciones e interacciones sociales sufren un profundo cambio, estableciendo relaciones donde impera, la violencia, inseguridad, desconfianza y dependencia emocional.
     Estamos ante un fenómeno que no es nuevo y que aumenta de manera alarmante cada día, estamos a tiempo de prevenirlo, es importante crear entornos familiares de respeto, amor, tolerancia, empatía y comunicación, formemos seres humanos libres y felices.

    VIOLENCIA .....¿FENÓMENO SOCIAL O CULTURAL?


    En la actualidad los casos de bullying o acoso escolar en nuestro país han puesto en la mira a la violencia como un fenómeno presente y muy frecuente en nuestra sociedad desafortunadamente.
     Y es que estos casos de bullying aunque no eran los primeros en suceder, si eran los primeros casos que tenían el foco de los medios de comunicación y de la opinión pública en ellos.

    El bullying aunque ya es un tema que ya abordamos en el anterior post de este blog es importante destacar que lo consideramos de alguna manera producto de un entorno violento.

     Si bien podemos destacar varias hipótesis explicatorias de donde y en qué momento germina este fenómeno, si la escuela o la familia tienen directa relación causal en el bullying, si lo abordamos desde un punto de vista más general y tomando en cuenta un enfoque sociocultural, podemos darnos cuenta que el bullying es parte de un serie de fenómenos productos de un entorno de violencia alarmante que estamos viviendo en nuestro país.

    Comúnmente cuando pensamos en el término de violencia ,consideramos que cualquier manifestación de violencia nace o tiene su origen en el exterior ,y se inicia o germina de manera individual, no obstante la violencia esta insertada en los núcleos familiares, si bien no podemos aseverar que en su totalidad una persona violenta sea producto de su entorno familiar si comúnmente podemos observar que en los núcleos familiares es donde se inician las primeras interacciones sociales con componentes de violencia .

    Una sociedad en donde los fenómenos de violencia son comunes, son producto de una cantidad de factores ,tanto a nivel social como cultura; el aspecto cultural también tiene una gran importancia en la forma en cómo se observa que evolucionan ciertos fenómenos de violencia en nuestra sociedad; como muchos sabemos vivimos en una sociedad que desde sus orígenes ha tenido un componente patriarcal importante, si bien nos podríamos remontar siglos atrás a la época prehispánica y encontrar rasgos importantes de patriarcado ,también es cierto que fue hasta la época colonial que se empezó a acrecentar el concepto de familias patriarcales como lo correcto , aceptado y única forma de familia funcional.

     A lo largo de las décadas, la educación patriarcal estuvo acompañada por un desplazamiento de la mujer a papeles secundarios o poco trascendentales, lo que creaba una dependencia económica, emocional e incluso intelectual hacia al jefe de familia, al ser la mujer relegada a las actividades propias de la maternidad.

    Esto permitió que se diera una relación más de sometimiento que igualitaria, guardando sus excepciones y son el objetivo de generalizar, podemos entender que durante mucho tiempo la violencia física, psicológica ,económica e incluso sexual fue normalizada y vista como un componente propio de la relación de pareja y de la interacción familiar en nuestra sociedad.
    A la par la educación tradicional dictaba un mayor poder coercitivo por lo que los castigos corporales eran la herramienta perfecta para el sometimiento y el aprendizaje de reglas y normas básicas para convivir y ser aceptado dentro del núcleo familiar. La educación a la vieja usanza se caracterizaba por tener un componente de disciplina rígida.
     A lo largo de las décadas los modelos educativos parentales han ido cambiado, y el concepto de la educación disciplinada y rígida fue cambiando a modelos educativos más relajados, donde se podía dar paso a el dialogo.

     Sin embargo la entrada de un modelo educativo distinto al tradicional no se hizo de manera rápida, aun en la actualidad ,la educación parental sigue teniendo rasgos de la educación tradicional, sobre todo los castigos que tengan algún componente de violencia ,pues seguimos pensando que el sometimiento y la coerción aceleran el aprendizaje de valores y “reglas” básicas para la vida, en algunas familias aun con ciertos componentes tradicionales se tiene la firme creencia que una educación relajada o flexible educa niños irresponsables.

    En la actualidad, los modelos de familias han cambiado drásticamente, existe un gran crecimiento de familias monoparentales donde la responsabilidad de criar es asumida por uno solo de los padres ya sea por separación, divorcio, muerte de alguno de los progenitores, o quizás familias en las que por causas laborales, se asuma la responsabilidad de crianza, educación y sustento por parte de uno de los padres.


    El crecimiento de las familias monoparentales viene aunado a un mayor empoderamiento de la mujer, en donde se asumen puestos laborales y posiciones de poder de mayor rango y en donde combinar la crianza de los propios hijos y el ámbito laboral se conjuntan de manera indispensable. El desarrollo profesional y laboral son igual de importantes y asumir la maternidad como un proyecto de vida es común que se logre a la par.

    Aun cuando los tiempos han cambiado radicalmente y tanto mujeres como hombres viven una vida profesional y familiar aparentemente igualitaria, es importante recordar que aun vivimos en una sociedad en donde los rasgos de una sociedad patriarcal siguen estando presentes.

    Muchos incluso pueden asegurar que seguimos viviendo en una sociedad donde el machismo impera, puesto que aunque aparentemente las condiciones siguen siendo igualitarias en apariencia, en el trasfondo las mujeres siguen sufriendo un machismo invisible que trastoca cada uno de los ámbitos donde se desenvuelven las mujeres.
     El machismo invisible convive con una búsqueda de empoderamiento mal lograda por parte de algunas mujeres, es decir seguimos creyendo que la única manera de ganar oportunidades y posiciones igualitarias es derribando el machismo mediante una especie de hembrismo.

    Por otra parte la violencia de pareja se ha recrudecido, empezamos a observar relaciones de pareja donde la escalada de violencia por parte de ambos miembros de la pareja es muy común, es decir comenzamos a notar que en esta clase de relaciones de pareja, hay dos agresores que oscilan en el papel de víctima en ocasiones esporádicas o convenientes, que dependen más que nada de las posiciones de poder que asuman las parejas en su momento.

    Tomemos en cuenta que estas relaciones de pareja se vuelven sumamente adictivas y dependientes, por lo tanto no es raro encontrar que estas parejas siguen manteniéndose a flote a lo largo de los años, e incluso deciden casarse y procrear hijos al cabo de un tiempo.

    Estas familias se constituyen mediante relaciones de violencia en donde no solo la interacción si no los métodos de crianza están insertados con una gran cantidad de rasgos de violencia que pueden ir desde pellizcos, golpes, insultos hasta en muchos casos agresiones directas hacia el cuerpo o violencia psicológica, verbal o sexual repetitiva.
    Esta violencia familiar se traslapa a contextos externos tales como el trabajo, la escuela o las relaciones personales afectivas.

    Es importante destacar que de todos los tipos de violencia, la violencia física es la más notoria, en tanto que la violencia psicológica, sexual o económica son más pasadas por alto, minimizadas o incluso poco percibidas incluso para los miembros de la propia familia quienes lo ven como algo “normalizado” o necesario para la convivencia familiar.
    La violencia normalizada se traslapa a nuestro exterior, y en este punto es difícil de explicar si las propias sociedades tienen una relación causal respecto la violencia intrafamiliar o viceversa.

    En la siguiente entrega de este post explicaremos la importancia de crear y construir familias libres de violencia, su efecto en nuestra sociedad y como identificar violencia aparentemente normalizada en nuestra sociedad.

    miércoles, 30 de julio de 2014

    FAMILIAS LIBRES DE VIOLENCIA

    Cuando hablamos de violencia como una problemática de nuestra sociedad en la actualidad consideramos que somos ajenos a ella, es decir hablamos de ella desde una perspectiva externa pues consideramos que estamos libres de un entorno violento.

     Muchos de nosotros asociamos el término violencia y su manera de manifestarse con golpes, gritos, palabras altisonantes o cualquier manifestación de violencia que se pueda ver o escuchar.

    Sin embargo es  importante recalcar que la violencia se puede construir hasta en los entornos más aparentemente normales y pacíficos.

    La violencia esta insertada en parte de nuestra sociedad como un aparente  comportamiento natural en el ser humano que tiene relación con el instinto de supervivencia, un típico ejemplo es:

    Aquella persona que asesina en defensa propia; y aunque es debatible si es justificable o no, hasta cierto punto la violencia es permitida y aceptada en nuestra sociedad en  situaciones como esta y muchas otras.
    Por lo tanto podríamos decir que aparentemente es complicado seguir una interacción libre de violencia ya que pensaríamos que al estar tan adaptados a la sociedad a la que pertenecemos es prácticamente imposible estar ajena a ella.

    Primero que nada nosotros podemos observar ciertos comportamientos  relacionados con violencia y sentir que jamás nos involucraríamos o seriamos participes de ellos, sin embargo de acuerdo a la Psicología de las masas de la que hablaba  Gustave Le Von podemos estar involucrados en comportamientos de violencia cuando sentimos pertenencia hacia un grupo específico; dos ejemplos claros son:

    Los hinchas que ejercen actos de violencia en un partido de fútbol o las sectas espirituales o religiosas radicales.
    Es importante recalcar que esto no significa que en algún momento de nuestra vida ejerzamos un acto violento por estar inmiscuidos en cierto grupo social, sin embargo nos muestra el hecho de que la violencia no es ajena a nosotros y podemos ejercerla en las situaciones más insospechadas.

    ¿Cómo podemos construir familias libres de violencia ante este panorama?

    Primero que nada es muy importante identificar que existen muchos tipos de violencia, unos más visibles que otros, empecemos por mencionar desde los tipos de violencia más notorios hasta los aparentemente menos “visibles”:

    ·         Violencia física: golpes, empujones, jaloneos, pellizcos, mordeduras y cualquier tipo de acto que lastime nuestra integridad física.

    ·         Violencia psicológica: De esta violencia se desprende la violencia verbal: gritos, ofensas, apodos, palabras altisonantes hacia nuestra persona, humillaciones; también se encuentra cualquier tipo de manipulación y cualquier tipo de conversación o dialogo que cause un estrés importante en el otro o daño emocional.

    ·         Violencia económica: Es el control excesivo o disposición de dinero con fines de manipulación o control de la persona que es violentada, este tipo de violencia puede ser complementada por violencia verbal al denigrar a la persona por ser inferior o superior económicamente.

    ·         Violencia sexual: Aunque directamente es relacionado con el hecho de obligar a alguien a ejercer actos sexuales sin su consentimiento, también puede ser relacionada con agresiones sexuales que no llegan al coito pero que causan un importante daño emocional en la persona violentada.

    Existen 2 mitos relacionados con los tipos de violencia que acabamos de mencionar:

    1.       Son plenamente identificables por cualquier persona a pesar de que no sean “notorios” además de que unos tipos de violencia son más “suaves” que otros. Cada uno de los tipos de violencia aquí mencionados provocan el mismo daño emocional para la persona , además de que NO todos son plenamente identificables, ya que algunos se  esconden detrás de palabras aparentemente amables o forman parte de las propias costumbres de cada sociedad ;un ejemplo claro: Es el hombre o mujer que administran el sueldo de su marido con fines de tener control sobre el mismo pero que en nuestra sociedad es visto como algo normal y parte de la interacción de una pareja.

    2.       La violencia SOLO es ejercida dentro de una relación de pareja, núcleo familiar o ambiente de aparente confianza; este tipo de violencia puede abarcar más allá del núcleo familiar, puede darse en un ambiente laboral, escolar o incluso en la calle o en sitios públicos, es decir podemos ser violentados  incluso al transitar en la calle o comer en un restaurante.

    Esto no quiere decir que estemos expuestos todo el tiempo a situaciones de violencia pero el conocer estos tipos de violencia podemos identificarlos plenamente; cuando identificamos ciertos tipos de violencia reflexionamos sobre nuestra forma de actuar e interaccionar con otras personas, de qué manera reprobamos o aprobamos a los demás, aceptamos o no aceptamos a ciertas personas y en el caso más extremos afectamos su derechos.

    Conocer e identificar los tipos de violencia nos hace más tolerables, ya que aprendemos a entablar un dialogo más empático con los otros tomando en cuenta que a pesar de nuestras diferencias podemos tener una convivencia sana y plena con el otro.

    Estos  comportamientos son trasladados a nuestro núcleo familiar, es decir aprendemos a convivir con el otro respetando su derecho a ser diferente o similar a nosotros ,a tener diferencias pero no malentendidos, a dialogar para la solución de conflictos y sobre todo fortalecemos la autoestima de cada uno de los miembros de nuestra familia al considerarlos importantes y valiosos como seres humanos, ya que una interacción libre de violencia fomenta una convivencia sana y constructiva para cada uno de nosotros.


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