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domingo, 19 de julio de 2015

El reverso de la Psicopatía desde el Psicoanálisis: la Neurosis …conexión y contraste

"La incapacidad para tolerar la ambigüedad es la raíz de todas las neurosis"
Sigmun Freud

Qué te imaginas cuando escuchas la palabra neurosis?...



Que imágenes ocupan tu mente al momento de escuchar el termino psicopatía?...



Y que ocurre, en el momento en que ambos términos hacen acto de presencia?...quizá imagines un color blanco y otro negro, o un sabor salado y otro amargo, o una depresión y una manía, es decir, paradojas, es así como trataremos el tema de hoy una personalidad neurótica vs una personalidad psicopática, al mismo tiempo que esclareceremos la relación clínica existente a modo de que se logre observar la utilidad como fin ultimo 


     Como actualmente sabemos las psicopatías no han sido reconocidas de manera explícita en ningún manual de diagnóstico clínico, y ocasionalmente nos confunden por mencionarnos que se trata de un “trastorno antisocial de la personalidad”, no obstante podemos determinar que el TAP solo es el antecedente para la constitución de una posible psicopatía 




Desde el campo psicopatológico Lacan organiza tres categorías: neurosis, psicosis y perversiones, donde la psicopatía podría aproximarse más a esta última 
Derivado del hecho de que el término perversión, tanto en la psiquiatría como en el psicoanálisis, se refiere muchas veces de manera específica a patologías de la sexualidad, ya sea en el orden fálico -fetichismo, trasvestismo- o en el del objeto -exhibicionismo, sadismo-. No obstante Jacques Lacan desplaza el concepto de perversión y lo lleva más allá de una recta a la perturbación de la conducta sexual (psicoanálisis freudiano), entonces, podemos acceder a una teoría generalizada de la estructura perversa (desde Lacan) y, encontrar allí las categorías, los mecanismos y las posiciones subjetivas que nos permiten entender, ordenar y explicar las conductas psicopáticas. (Jacques Lacan. "Perversión como estructura clínica”. Berggasse 19 Editores; 2004)




     Después de un necesario antecedente clínico, entramos de lleno a la relación y contraste entre las neurosis (especialmente obsesiva) y las psicopatías enfatizando en dimensiones sobresalientes…comenzamos


    1. Aplicando la dimensión de la culpabilidad presente, observamos: la ausencia de culpabilidad en el psicópata, indicador opuesto en el neurótico obsesivo por la rígida conciencia moral, lo que Freud llamaba el severo y cruel superyó primitivo que acosa al neurótico con los autorreproches y los remordimientos ante sus transgresiones fantasmáticas, es decir, las que el neurótico cree que son transgresiones. El psicópata, por lo contrario, sólo puede ser calificado como transgresor desde el punto de vista de un observador externo. Desde su propia posición subjetiva no es ni se siente transgresor, hay una ausencia de culpabilidad que desdibuja los contornos y las barreras entre lo prohibido y lo permitido en el lazo social, se guía por sus propios códigos. Es decir, mientras que la transgresión es propia e interna en el neurótico (cumplimiento-incumplimiento de sus propias reglas), en el psicópata solo puede ser vista por la sociedad porque para el sujeto con rasgos psicopáticos no hay transgresión alguna (no se viola ninguna regla propia por ello no existe transgresión para el psicópata)

En ambas estructuras se observa culpa de tipo persecutoria (no sana), es decir, el sujeto a pesar de que es consciente de sus acciones no las modifica, lo que conduce a repetir conductas. Es a partir de esto que podemos comenzar a discernir la verdadera personalidad del sujeto que tenemos enfrente   










     2. Tanto el psicópata como el neurótico se consideran una patología de la responsabilidad. En uno por defecto (psicopatía), en el otro por exceso (néurosis) y por deformación, en ambos casos hay un déficit en la responsabilidad. Bien sabemos que los extremos siempre son malos, inclinarse a uno u otro trae consecuencias fatales, tanto para unos mismo (neurosis) como para la sociedad (psicopatía) 























3. Contraste entre el goce y el deseo. Mientras que en el neurótico es atendido el deseo dejando de lado la satisfacción pulsional (continua postergación) mediante la represión (mecanismo de defensa que consiste en acumular tenciones un aprisionamiento de recuerdos, ideas, cuya exteriorización a través de la conciencia está impedida por las barreras psíquicas de la censura) ; en “el psicópata por el contrario prevalece el goce y el deseo es la voluntad, la satisfacción pulsional se genera a través de vías más directas y decisivas (impulsividad)” (J. Lacan. “El deseo y su Interpretacion”. Paidos. 2014). Ello no quiere decir que la satisfacción pulsional no se dé en la néurosis, sino que se produce por vías indirectas es decir satisfaciendo el síntoma (obsesiones-compulsiones)  se vuelve más acentuada y desata sufrimiento.  Un psicópata siempre gozara sus actos (satisfacción), un neurótico saciara o mejor dicho apaciguara sus deseos (demandas) pero postergara el efecto placentero








     4. Se destaca también un contraste sobre el eje de la demanda: la modalidad neurótica conduce al sujeto a ubicarse en dependencia de la demanda del Otro. Al neurótico le gusta hacerse demandar y usa sus recursos para que el otro le pida, le ruegue, le sugiera, le ordene..., todas diferentes formas de la demanda con las que espera sobre todo obtener el reconocimiento del Otro. El psicópata, por el contrario, demanda, impone formas sutiles de exigencia, incita al otro a la acción, eh ahí que se habla de una capacidad grandiosa de manipulación y teatralidad (J. Lacan. “La Relación de Objeto”. Paidos. 1995). La demanda generalmente suele ser en mayor medida en ambos casos, conforme el tiempo transcurre, ya que la psicopatología suele tornarse más critica      








     5. También podríamos marcar el contraste en las modalidades del acto y comparar la seguridad, labilidad y rapidez del psicópata, con el predominio del pensamiento, de la duda, de la indecisión, la vacilación neurótica, sobre todo con la duda obsesiva que determina una pobreza en la acción ya que conduce una y otra vez a su postergación o bien a una realización torpe que marca un fuerte contraste con la abundancia, la habilidad y la seguridad del psicópata en sus acciones, este último (psicópata cometerá por default más aciertos que errores). Aunque aparentemente el psicópata figura una firmeza y astucia increíble, en el fondo se trata de una inseguridad encubierta. Por el contrario el neurótico por la marcada inseguridad y duda se convierte en la persona más segura y controladora, en conclusión ambas psicopatologías modulan estos mismos indicadores  










6. La angustia: en “las neurosis encontramos de una manera privilegiada el despliegue de las diversas formas de angustia; en contraste con su casi ausencia o bajo nivel en el psicópata que sólo se angustia en sus momentos de crisis, es decir, en que fracasan sus mecanismos psicopáticos” (Jacques Lacan. "La Angustia”. Editorial Paidos Iberica; 2006). Momentos breves, por lo general, transición hacia la recuperación de su equilibrio psicopático. Sobre todo el neurótico, se angustia ante el deseo del Otro. Lacan llega a definirla como la percepción misma, en el sujeto, del deseo del Otro. Y esto es así porque, ante ese deseo, el neurótico se niega a servir de instrumento del goce del otro, su posición es de rechazo a ponerse al servicio del goce del otro. El psicópata, él, no se angustia pero no le ahorra esa experiencia a su partener. Por el contrario, es muy activo para enfrentar y sumir al otro en la experiencia de la angustia. Actividad del psicópata que apunta a un objetivo bien preciso: el intento de impelir a su pareja a acceder al goce, de llevarla más allá de las barreras de la inhibición y la represión. No al goce buscado y reconocido por el neurótico, sino al goce prohibido de la satisfacción de sus pulsiones reprimidas.






Para integrar una idea, siempre nos dirigimos a buscar diferencias y relación de lo que estamos tratando, como ocurre en este caso, lo que nos lleva a elaborar un sólido conocimiento y convertirnos en especialistas en el tema; lo que resulta placentero…APUESTO A QUE TE ENCUENTRAS ASI, JUSTO EN ESTE MOMENTO


No olvides leer la siguiente publicación, no olvides que una buena lectura te abre mucho más puertas  y posibilidades de éxito!!!


miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Cómo entenderla la angustia?

Inexplicable angustia, hondo dolor del alma, recuerdo que no muere, deseo que no acaba
 
Rosalía De Castro

Aprovecho la ocasión para conmemorar con ustedes el pasado Día Internacional de la Mujer, celebrado el 8 de marzo, pues éste celebra cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras, nacionalidades y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. ¡Continuemos con la tradición!.

En otras ocasiones hemos hablado de cómo entender los celos, la depresión postparto o sobre la identidad, el día de hoy hablaremos acerca de lo que es la angustia otro termino que se ha filtrado a nuestro vocabulario cotidiano, sin entender su connotación, pues no es raro escuchar o incluso decir “estoy muy angustiado por los examen” o “me angustia mi situación laboral”, todos nos angustiamos.

Para iniciar es necesario definir las principales condiciones de la angustia: la primera es que es un afecto y la segunda es que es displacentero, pues causa un terrible dolor psíquico y tercero es que siempre está acompañada de alteraciones fisiológicas como pueden ser elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire.

Angustia
Podemos distinguir dos tipos de angustia:
 
  • Angustia Realista: Es una reacción frente a un peligro externo y conocido, y que además resulta congruente o adecuada al peligro de la situación, es un peligro existente, no imaginario. Ahora bien, frente a dicho peligro real surge en primer lugar la angustia, y en segundo lugar una reacción motriz destinada a neutralizar el peligro como fuente de angustia. Esta reacción motriz puede llevarse a cabo de cuatro maneras diferentes el ataque, la huida, la defensa y la parálisis.
  • Angustia Neurótica: Aparece frente a un peligro interno y desconocido, es decir, el sujeto no es consciente,  siente angustia y no sabe por qué, ya que no puede encontrar ninguna razón 'lógica' o proporcionada a su estado, generando un terrible dolor psíquico dado que la angustia se parece al miedo, pero aparentemente no tiene objeto, no se ajusta a ningún fin. no sirve para nada, es como un miedo a nada y que puede durar mucho tiempo. A este tipo de angustia sólo se tienen dos alternativas de respuesta o se ataca o se huye.
 
Es necesario aclarar que la angustia no es una enfermedad, pues, como lo vimos en el primer tipo de angustia nos protege de peligros inminentes y reales, se vuelve problemática cuando se sobrepasa esta función y se manifiesta en el segundo tipo.

Como lo mencionamos anteriormente la angustia viene acompañada de alteraciones en el cuerpo como cambios en el ritmo cardíaco, temblores, sudoración, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire, los cuales se pueden combatir fácilmente con técnicas accesibles como yoga, meditación, taichi, ejercicios de respiración.

¿Pero qué pasa con el dolor psíquico, esa angustia que no podemos entender, que no sabemos de donde viene o por qué la padecemos? Porque si no se tramita adecuadamente la angustia interior, que no sabemos de dónde procede, hacemos un intento de ponerla fuera. Así, sustituimos la angustia por un elemento exterior, por ejemplo en el caso de la fobia. Antes sentía angustia, ahora se siente miedo a los centro comerciales, por ejemplo, entonces evitare los centros comerciales, que considero la fuente de mi angustia.

La angustia es una señal, una brújula para la vida psíquica. Una invitación a la reflexión, más bien a emprender el camino del conocimiento de uno mismo y el reconociendo; para transformar en palabras y empezar a ponerle nombre a todas esas angustias que no entendemos, que son desconocidas pero allí están y habitan nuestro inconsciente.


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Para cualquier duda o asesoría escribe a karen.mustri@gmail.com

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